LA SABIDURÍA DE LA IGNORANCIA

Nunca es mal momento para recordar la conveniencia, para el directivo empresarial, de una actitud humilde y de respeto hacia sus clientes, subordinados y proveedores, aprendiendo y sugiriendo, tratando más que de que se haga lo que uno prefiere, que se ponga todo el interés en el hacer hacer sin aspavientos y desde un cierto anonimato no protagonista. Las aportaciones de Hayek en Los fundamentos de la libertad y en La fatal arrogancia, por ejemplo, tienen un indudable valor para las cuestiones del managment contemporáneo ya que abren un abanico de variopintas posibilidades de futuro si queremos adentrarnos en la novedad de la auténtica Economía Moderna. Demuestran también que el socialismo es antieconómico, y el centro del argumento resumido se encuentra posiblemente en lo escrito por Huerta de Soto en Socialismo, cálculo económico y función empresarial: “Quizás en la raíz o el fundamento mismo del socialismo, se oculte el atávico deseo del hombre por querer ser como Dios, o mejor, de creerse que es Dios, y por tanto, que puede disponer de un conocimiento o información mucho mayor de lo que es humanamente posible.”

Hayek parte de la ignorancia de cada sujeto actor de la trama económica en nuestra sociedad compleja cada vez más especializada. La lección para las acciones directivas es la misma: partir del reconocimiento de nuestra ignorancia. También en el pensamiento griego se encuentran estas actitudes razonables. Nos lo recuerda Emilio LLedó en Memoria de la ética (Santillana s.a., 1994, pag. 289 y 291): “No es extraño que el tema de la identidad consigo mismo por medio de la felicidad y de la serenidad, tuviese en el helenismo una versión intelectual. Nada puede afirmarse dogmáticamente. La mente del hombre es ambigua y en ello consiste su riqueza. Su territorio no es el de la realidad, sino el de la posibilidad. Ser humano es aceptar en cada conocimiento el inquietante estímulo de la duda. (…) En un mundo en el que la filosofía se congela en terminologías para pitagóricos iniciados, que sólo miran las formas de la realidad y no el contenido creador y modulador de esas formas, ¿no era el ataque al dogmatismo, al mito de que sólo unos pocos tienen la verdad, la mejor esperanza para el pensamiento y la vida?”

Si en otras ocasiones recurríamos a Sócrates para resaltar la importancia de reconocer la existencia de la verdad, ahora nos corresponde recordar la importancia que daba a la actitud humilde de partir de la ignorancia. Su lema se resumía en el “sólo sé que no sé nada”. El método socrático toma la forma de un diálogo. Mediante una serie de preguntas hace ver a sus interlocutores los errores y contradicciones de sus discursos hasta que se ven forzados a reconocer que no saben lo que creían saber. Es a partir del reconocimiento de la propia ignorancia cuando estamos en condiciones de atisbar a tientas la verdad.

El directivo empresarial tiene que ser consciente de su ignorancia en tantos campos, y de que todos sus subordinados, en las diferentes funciones que ejercen, conocen mejor que él los entresijos y posibles mejoras de sus trabajos. El sentido común y la experiencia enseñaron a los antiguos que en la práctica de los artesanos quien mejor conocía la técnica de su oficio producía las obras mejores y era un buen artesano. Quizás esto explique el éxito de los “Keiretsu” que explicaba Kuri Gaytan. Los “keiretsu” son organizaciones de gran flexibilidad en donde predominan, más que las relaciones verticales y jerárquicas de mando como en EE UU, los fuertes nexos horizontales que han probado ampliamente una mayor capacidad y eficiencia. La flexibilidad es fundamental en las personas, las empresas y las sociedades en general. Estas organizaciones, dotadas de gran flexibilidad, se coordinan también a nivel social formando conglomerados abiertos que relacionan empresas de distintos sectores con grupos financieros y centros de investigación y desarrollo, con el fin de intercambiar información y cooperar en todos los terrenos: mercadotecnia, investigación, producción, formación … etc.

Por otra parte, los análisis citados de Hayek y también los de Kirzner Creatividad, capitalismo y justicia distributiva y Perception, Opportunity and profit o Competition and Entrereneurship, por ejemplo, no se limitan a criticar el socialismo que ya es pasado, sino que sus aportaciones miran sin complejos y con alegría al futuro, abriendo un abanico de opciones intelectuales y prácticas altamente aleccionador. La función empresarial humilde, y esperanzada, a pesar de reconocer la propia ignorancia, no está limitada y necesariamente conectada al aspecto monetario y mercantil, sino que se extiende a la acción consciente de toda persona por el mero hecho de serlo ya que, aunque no tenga nada, tiene siempre al menos la propiedad de su propia humanidad: la libertad.

JJ FRANCH

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