ECONOMÍA HUMANA INTEGRAL

Creo que es un error grave en Economía caer en el intelectualismo o en el racionalismo, y olvidarse de la corporeidad y afectividad humana. Y es también un error –quizás aún más grave- arrinconar y despreciar la espiritualidad humana. La economía se puede comprender mejor si la consideramos como un puente que une el mundo físico material y el intramundo espiritual, y en el que las dos orillas están continuamente observándose y estudiándose. La economía práctica y la ciencia económica ejercen una función de mediación imprescindible entre las ciencias de la naturaleza -en las que predomina lo material más rígido y predeterminado- y las ciencias humanas en las que predomina lo espiritual, más flexible y libre. No pretende la ciencia de la economía conocer las cosas tal como son en sí, sino su capacidad de relación humana. De tal forma esto es así que todo -en el universo de la economía y de la empresa- gira alrededor y de forma convergente hacia la mujer y el hombre en toda su dimensión tanto material como espiritual y tanto instintiva como lógico racional. Nunca en la actividad económica se debe perder de vista ese norte que representa la plenitud de la naturaleza humana. La economía, estudiando las valoraciones humanas respecto a todas las cosas, es decir, las múltiples relaciones que subjetiva y objetivamente se dan entre los bienes materiales o los servicios y las necesidades, aspiraciones y preferencias de los millones de ciudadanos de nuestras economías modernas, lo que intenta es entresacar la “vocación” humana que tiene esa realidad material.

Aunque la economía necesita tratar con las realidades materiales por su origen y necesita por lo tanto conocimientos de las ciencias de la naturaleza, lo importante no son esas realidades en sí mismas consideradas, sino en cuanto pueden servir al hombre, es decir, en cuanto que –valiendo- son útiles a los destinatarios finales. El punto de vista desde el que la economía estudia esas realidades materiales -y también las virtuales y espirituales- es el punto de vista de su valor. El valor está en el centro de todo estudio económico de tal forma que toda la tarea de los agentes económicos es un continuo especular y especular sobre las variaciones pasadas presentes y futuras de los valores –prácticamente infinitos y cambiantes- de todas las realidades que se nos presentan en el mundo real material o –también- en el ámbito virtual y, sobre todo, en el ámbito espiritual del pensamiento y de la creatividad imaginativa.

Por eso, como el valor económico hace siempre referencia a las personas individuales con sus cuasidesconocidas intenciones, valoraciones, proyectos y finalidades, la economía necesita conocer esos fines mediatos y últimos y, por lo tanto, conocer la naturaleza humana. Ello nos conduce a la necesidad de información sobre las humanidades que son las ciencias que al centrarse en el hombre están siempre intrínsecamente unidas a la libertad junto con la responsabilidad. La Economía y las demás ciencias humanas deben contar siempre con esa libertad responsable para no caer en errores gravísimos sobre sus proyecciones y conclusiones.

JJ FRANCH

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